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Venezuela, el odre mediático y la cerbatana de los bolichicos

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El Reportero del Pueblo
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La España contemporánea esta entrampada entre la democracia y el grupo izquierdista Podemos, que desea romper con los viejos hábitos españoles y sacar al Generalísimo Francisco Franco de su cautiverio en el Valle de los Caídos y, mandarlo de una sola pescozada a otro lugar de descanso, porque, su alma debe estar preguntándose, quien es este grupo de mozalbetes ya adultos que desean jugar a la ideología con un Zapatero que no desea ni pensar, como permitió dejar entrar a los migrantes del Medio Oriente junto a los africanos para encender un sesionismo e independentismo en Catalunya.
Ahora, Donald Trump, recibe cualquier trompada por poner orden en su país ante los errores de Barak Obama e Hilary Clinton, quien perdió las elecciones por circuitos electorales por haber cometido errores graves en su administración como Jefe de Estado. Aunque ganó por votos en la mayoría de los Estados norteños.
El escenario, es muy delicado y un número potencial de electores acuerdan con los españoles y en una epidemia de masoquismo sobre el electorado catalán, estadounidense y venezolano vociferan exigiendo la cabeza de quienes desean poner orden mundial, porque la izquierda en este decenio se desbocó a violentar las leyes y enriquecerse con los bienes del Estado.
Una violencia, que parecía ya erradicada en la España y Venezuela contemporánea. Nadie desea volver a un proceso de transición y las ideas confusas envuelven al electorado, pendiente de una bolsa de comida, una excusa de estos gobiernos federalistas y monárquicos para no producir. Todo se hace trizas. Cuando los instintos reemplazan a las ideas todo se vuelve muy confuso y los mejores esfuerzos fracasan. El problema es que ellos tratan de entender racionalmente el problema del nacionalismo en Cataluña. Los principios de la lógica y el conocimiento racional no sirven para entender el nacionalismo, como no servirían para explicar las creencias religiosas ni el misticismo. Se trata de un acto de fe, contra el que todos los argumentos, se destruyen ante la memoria histórica.
Hay que saber contrastar las ideas políticas, es un ensayo claro de un ideal clasista. Grandes hombres en la historia plasmaron sus ideas de una manera muy sutil, serena y rica en reflexiones. Es una cuestión de entender la validez del conocimiento, una lucha de contrarios. El socialismo es construcción de patria y el capitalismo es dinero para complacer los alientos del alma. Hay que entender este paradigma, ser de izquierda, no es para obstaculizar la historia es para fortalecer la sociedad. Cada ciudadano, debe plasmar sus ideas, sus observaciones originales, siempre convincentes con la realidad. Debemos, sin duda, comprender lo que esta pasando entre sí. Porque independizar un país.que ya supero esa etapa, por la idea loca de sacar a la monarquia de los castillos reales. De verdad, no me lo explico, pero, ese proceso viene y es realista. Acá, en Venezuela hicieron un programa de gobierno para acabar con el partido Acción Democrática y, ahora, resulta que los adecos controlan el Psuv, asisten a las reuniones de los Consejos Comunales y de una manera muy suspicaz a los Claps y, como en las viejas costumbres adecas se reúnen a media noche o ya entrada el atardecer.
De verdad, no entiendo, esta lucha de adversarios.
A los actos de fe, como el nacionalismo, hay que oponerles, además de razones, otro acto de fe. Si crees en la libertad, en la democracia, en la civilización, no puedes ser nacionalista. El nacionalismo está reñido con todas esas instituciones y categorías que nos han ido sacando de la tribu y el garrote y el salvajismo y nos han inculcado el respeto a los demás, enseñándonos a convivir con quienes son distintos y creen cosas diferentes de las que creemos nosotros, y hecho entender que vivir en la legalidad y la diversidad y la libertad es mejor que en la barbarie y la anarquía. Somos individuos con derechos y deberes, no partes de una tribu, porque el formar parte de una tribu, ser apenas un apéndice de ella, es incompatible con ser libres. Descubrirlo, es lo mejor que le ha ocurrido a la especie humana
Por eso debemos oponernos, sin complejos de inferioridad, con razones e ideas, pero también con convicciones y creencias, a quienes quisieran regresarnos a esa tribu feliz que hemos inventado porque nunca existió.
En mi caso, hay una sola realidad. Mis hijos y nietos ya no están, viajaron al Sur de nuestro Continente. Mi mamá española, como mis abuelos esta en Estados Unidos con mis hermanos, ya legalizados. Mi persona, en Venezuela creyendo en viejas utopías y ya no me parezco, he bajado cuarenta kilos y escribiendo, ya no doy clases. Esto, no es socialismo y comunismo, es una dictadura al estilo de Hitler, Mussolini y Stalin- Lenin.
“Amo a Catalunya. Los mejores años de mi vida los viví allí, en la década de los 70. Tengo una hija catalana. Pero ahora mismo no reconozco a Catalunya”. El premio Nobel Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) ha vuelto a cargar contra el 'procés' durante la presentación en Madrid de su autobiografía política, 'La llamada de la tribu' (Alfaguara), en la que narra su viaje político desde sus inicios en el comunismo hasta su actual militancia en el liberalismo. A juicio del autor, el nacionalismo catalán se ha convertido “artificialmente” en un “monstruo”. “A través de la Educación se ha inoculado una ideología tóxica según la cual los catalanes son víctimas de España”, ha sentenciado el autor, que, hace años, entró de lleno en la política de su país y salió escaldado. “El nacionalismo es una ideología antidemocrática que implica pensar que pertenecer a una sociedad en concreto es un valor en sí mismo. Todo esto implica racismo y violencia”, ha remarcado haciendo hincapié en que "solo en países colonizados el nacionalismo puede parecer un movimiento progresista".
El escritor, galardonado con el Cervantes y el Príncipe de Asturias, entre otros muchos premios, ha manifestado su esperanza en que “el brote insensato de nacionalismo” vea pronto su fin. Recordando su presencia (y discurso) durante la manifestación a favor de la unidad de España convocada en Barcelona por Societat Civil Catalana el pasado octubre, Vargas Llosa ha destacado que “cientos de miles de personas salieron a la calle para decir basta de estupideces”. “Espero que Catalunya vuelva a ser la vanguardia ideológica, cultural y social que fue”, ha concluido el autor de 'La ciudad y los perros' haciendo mención a los cinco años que vivió en Barcelona, una época en la que solo era independentistas “cuatro gatos”. “Yo conocí una Catalunya a la que los españoles iban a sentirse europeos. Espero que los catalanes descubran que el nacionalismo es un anacronismo sin razón en la España de hoy”.
Cuando fui admitido en La Asociación de Escritores del Estado Carabobo fue por un ensayo de este escritor, quien fui su alumno a distancia, el cual fue admitido y a los noventa días recibí una correspondencia, dando cuenta de mi admisión, anteriormente, otro premio nobel me dio clases en una especialización de Filosofía Moderna, me refiero al argentino, Adolfo Pérez Esquivel.
José Luis Zapatero y su grupo de esquimales o de curadores de Podemos, desean dividir a España y Venezuela, independizar territorios para controlarlos y administrar sus riquezas, detrás de todo esto, nos encontramos una ONG internacional cuyos regentes los esposos Clinton y Leonel Hernández se alimentan de la debilidad de los pueblos, sometidos a una hambruna artificial que tienen su punto o base de control en las bancas financieras. Es sin duda, la nueva izquierda de los bolichicos y de dirigentes que se esconden en estos disfraces políticos del pasado, pero, causan mucho mal en este presente.
Los últimos meses de 2012 y el comienzo de 2013 trazaron una frontera cronológica fundamental. Hasta entonces, el principal partido nacionalista catalán (Convergencia i Unió) colaboraba en la gobernabilidad de España y, más allá de una vaga aspiración independentista desigualmente presente, su política se desenvolvía en el marco constitucional y estatutario. Por su parte, el histórico partido Esquerra Republicana fue más dado a declararse independentista, con distintos énfasis según las épocas, pero sin que ello le impidiera actuar dentro del orden legal establecido e incluso participar en dos gobiernos catalanes tripartitos consecutivos, entre 2003 y 2010.
El nacionalismo más rigurosamente independentista era muy minoritario.
Sin tratar de reconstruir aquí los pasos que llevaron a un cambio radical de situación, hay que hacer constar que a partir de los meses señalados creció un campo social independentista del que forman parte los dos grandes partidos mencionados, la CUP y las dos principales asociaciones socio-políticas: el Ómnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana, cada una de las cuales agrupa hoy en día alrededor de 90.000 miembros. En la actualidad, el grueso del nacionalismo se orienta hacia la independencia. Y se extiende más allá de lo que había venido siendo el ámbito nacionalista. Así pues, quienes se inclinan por esa opción ni proceden en todos los casos del nacionalismo ni se identifican con todas sus ideas.
El neo-independentismo que engloba a gentes nacionalistas y a miles y miles de personas que antes no lo eran, y que ahora lo son en desigual medida, ha conseguido hacer de la delimitación entre el independentismo y el no independentismo el elemento central de la política catalana. Ha obtenido así, en muy poco tiempo, un éxito extraordinario.
Muy hábilmente, el bloque independentista ha responsabilizado a España, entendida esta como una realidad exterior a Cataluña, de los males que padece la sociedad catalana, consiguiendo así deslocalizar las causas de los problemas políticos y sociales, y, a la vez, concentrar la solución en liberarse de esas causas mediante la independencia.
Se ha instalado la idea de que, una vez destruido el vínculo con España, se podrían resolver los problemas de Cataluña. La independencia se presenta falazmente como portadora de promesas de prosperidad económica y de bienestar social (la Dinamarca del Mediterráneo, se ha solido decir). Este razonamiento, pese a que no brilla por su sutileza ni por su realismo, ha alcanzado una amplia credibilidad.

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