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Trump, coadyuva con China y Rusia, una nueva visión comercial y de intercambio

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*Economía estadounidense se afianza en 3.7% anual, dándole a Trump una garantía de seguir como presidente de los EEUU
Desafortunadamente, no puede haber vuelta atrás en el tiempo. Una vez que se rompe, la confianza no puede ser restaurada por arte de magia. Es de esperar que China y EEUU eviten abrir nuevos frentes en la guerra comercial y tecnológica, reconociendo al mismo tiempo la necesidad de negociaciones. Lo ideal sería que concluyeran un pacto bilateral temporal. Entonces, todos los países importantes se unirían para negociar un nuevo orden mundial, que acomode a múltiples potencias o bloques en lugar de una sola hegemonía, con normas que garanticen que todos -independientemente de su sistema político o económico y de su estado de desarrollo- se comporten de manera responsable.
se necesitó una depresión, una guerra mundial y una superpotencia para que el mundo tomara decisiones con sentido la última vez. ¿puede esta vez ser diferente? a medida que la batalla comercial entre las dos mayores economías del mundo se traslada al mercado de las divisas, china intenta hilar fino para que el yuan se convierta en escudo y represalia contra los reveses arancelarios procedentes de EEUU.
De hecho, los expertos ven a la moneda asiática entre los 7,3 y los 7,5 dólares si crece la fricción. "Estimamos que la última ronda de aranceles puede traducirse en una caída del 6% del yuan frente al dólar", estima Robin Brooks, economista jefe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por sus siglas en inglés). Una situación que llevaría a la divisa china hasta un nivel de los 7,30 por billete verde.
Cuando Pekín decidió castigar la corrupción dentro del país, y suponen la mitad de las registradas durante el susto provocado por la devaluación del yuan en 2015. "Los aranceles estadounidenses ejercen presión sobre la divisa china y aumentan las expectativas de que el yuan se debilitará, lo que podría estar generando estas salidas", explica el economista jefe de IIF. Estamos ya en 2020.
En un momento en que Estados Unidos ya tasa con aranceles de hasta un 30% un catálogo de bienes chinos por valor de 250.000 millones de dólares, la extensión de estas represalias a todos los productos del país asiático que entran en el occidente, hace pensar que el yuan seguirá adelante con su depreciación y algo de estabilidad.
Durante un discurso con motivo de una exposición en Chongqing (en el centro de China), Liu aseveró: "Estamos dispuestos a solucionar la disputa comercial con EEUU mediante negociaciones tranquilas. Nos oponemos por completo al recrudecimiento de la guerra comercial, que no es beneficiosa ni para Estados Unidos, ni para China, ni para el mundo". Este mensaje de calma se suma al que en paralelo ha trasladado el presidente de EEUU, Donald Trump, al asegurar que la delegación del gigante asiático ha llamado en dos ocasiones al equipo negociador norteamericano para retomar las conversaciones por un acuerdo permanente. "Entienden cómo funciona la vida", ha ironizado el jefe del Ejecutivo estadounidense.
Desde comienzos del pasado año, China y Estados Unidos están enzarzadas en una guerra comercial que ha sacudido buena parte del comercio mundial, y que tiene ramificaciones también en otros planos, como el tecnológico o el diplomático.

Los consumidores de artículos de lujo se están cansado de los logos y las etiquetas de marcas vistosas y su deseo de discreción proviene, en parte, de la desigualdad de ingresos que se ha agudizado de manera continua en los últimos 30 años, según un artículo publicado recientemente en The Washington Post. Quienes compraban este tipo de marcas, sostiene el artículo, consideran que las etiquetas y los logotipos ostentosos en sus prendas de diseño los convierte en una presa fácil de identificar y perfecta para ser juzgados por los demás.
Si bien esto no impide que la gente siga comprando artículos de alta gama, el foco de atención en el mundo de los productos de lujo está cambiando de un reconocimiento inmediato de la marca a lo sutil y a una mejor calidad de fábrica. Para los compradores de artículos de lujo que saben de moda, los logotipos ostentosos están de más, ya que la mayoría de las personas de sus círculos sociales reconocen las creaciones de diseñador a simple vista, a través de los detalles. Otro factor en el deseo de los consumidores de mantenerse alejados de logos grandes y ostentosos es el hecho de que la exclusividad y la individualidad nunca pasarán de moda.
¿Podría decirse que éste es un llamado a la reinvención de las empresas de la moda que durante mucho tiempo prosperaron como marcas reconocibles a través de sus logotipos? Así parece. Si bien, este 2019 ha sido un año bastante mediocre en términos de gastos de los consumidores, algunas firmas de moda han visto un aumento en sus ventas. Saint Laurent y Miu son dos de estas marcas, y ambas casas de moda dan muy poca importancia a la ubicación de sus logotipos.
Las ventas de Saint Laurent se han más que duplicado desde que Hedí Slimane tomara las riendas como directora creativa y cambiara la marca de la colección ready to wear a Saint Laurent. El cambio de nombre no estuvo exento de polémica, pero la calidad de todos los productos ha hecho subir la posición de la firma entre los compradores de artículos de lujo. La compañía mantiene su famoso logotipo YSL, pero lo utiliza con moderación en sus bolsos y cosméticos.
Por otro lado, desde el 2012 Miu también ha encontrado una nueva manera de diferenciarse de las otras compañías del mundo de la moda, apoyándose en el cine y en el lanzamiento de la serie de cortometrajes Women's Tales (Historia de mujeres). La estrategia ha consistido en establecer una asociación entre la firma y prestigiosas directoras cinematográficas que crean cortometrajes donde muestran las colecciones de la marca.
Sandro es también otro minorista cuyas ventas han ido en aumento. La empresa, cuyos diseños están entre los más asequibles, ofrece una amplia variedad de modernas y atractivas piezas confeccionadas con mucha pericia. Según The Washington Post, hay una razón que impulsa a los consumidores de productos de lujo a buscar marcas como Sandro: sus vivencias tienen más importancia que los objetos que puedan comprar. En lugar de prendas de diseño, los más adinerados ahora prefieren gozar de unas vacaciones en el Reino Unido, el principal destino turístico entre los ricos en este verano, o disfrutar de una excelente cena en un restaurante con estrellas Michelin (En el mundo de la moda está atravesando, definitivamente, un momento de "menos es más" que exige elegancia y sofisticación. La desigualdad en los ingresos puede ser la razón de ese nuevo deseo de discreción, pero también hay muchas más cosas
Entretanto, desde la cumbre del G7 en Biarritz (Francia), Trump anunció este lunes que su Gobierno ha recibido una comunicación de las autoridades chinas diciendo que están dispuestas a volver a la mesa de negociaciones para hablar del acuerdo comercial.
"China llamó a nuestros responsables comerciales y pidieron volver a la mesa... Es un acontecimiento muy positivo para todo el mundo", aseguró Trump.
Lo más problemático, sin embargo, con China desafiando a EEUU tanto económica como militarmente, es que el viejo líder estadounidense ya no ve el crecimiento de China como tolerable. Tiene pocos incentivos para guiar benévolamente el sistema que permite el surgimiento de un rival estratégico. No es de extrañar que el sistema se esté colapsando.
¿Adónde vamos a partir de aquí? China puede ser ralentizada pero no puede ser detenida. En cambio, una China poderosa debe ser el valedor de las nuevas reglas, e incluso convertirse en guardiana de las mismas. Para que eso suceda, debe tener un papel en su establecimiento. De lo contrario, el mundo podría dividirse en bloques desconectados y mutuamente sospechosos, que detendrían los flujos de personas, la producción y las finanzas que hoy los vinculan. Eso no sólo sería económicamente desastroso, sino que aumentaría los malentendidos y la posibilidad de conflictos militares.
Igualmente, problemático, las economías emergentes, incluida China, han retrasado la apertura de sus mercados nacionales al mundo industrializado. Las empresas de los países desarrollados están especialmente deseosas de acceder sin trabas al atractivo mercado chino, y han estado presionando a sus gobiernos para que se lo garanticen.
La premisa central del orden comercial basado en normas -que el crecimiento de cada país beneficia a los demás- se está desmoronando ahora. Las economías avanzadas descubren que las estructuras y leyes reguladoras más estrictas que adoptaron durante su propio desarrollo las colocan ahora en desventaja competitiva frente a los países con mercados emergentes que están regulados de manera diferente, son relativamente pobres, pero eficientes. Y estos países resisten los intentos externos de imponer normas que no eligieron democráticamente, como un salario mínimo alto o el fin del uso del carbón, especialmente porque los países ricos de hoy en día no tenían estas normas cuando estaban en desarrollo.

* Escrito por Emiro Vera Suárez,Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

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