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Socialismo disfrazado o nuestro acercamiento al Islam

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Aventis
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El hombre contemporáneo se enfrenta por primera vez, a tres aspectos de una sola dimensión globalizada: La guerra nuclear, catástrofe ambiental y el dogmatismo religioso. Aspectos de enfrentamientos, estrictamente literales y que nos ayudan a luchar por una sobrevivencia tenaz, pero, lo más apremiante es la conciencia humana y como el hombre es sujeto a un experimento, por parte de los grandes laboratorios. En este caso, debemos estar en la vanguardia de cualquier estilo de lucha interpersonal.
Automáticamente, nos quieren forzar a una obediencia ideológica, donde el conocimiento y la razón de un pueblo, se encuentren en manos de un grupo de intelectuales tecnócratas, que, asumen sus decisiones de una manera galopante, irrespetando nuestra Constitución Bolivariana, para sacrificar inmediatamente y casi de manera unánime las clases significativas que se han constituido alrededor del Estado, para aminorar la definición de nuestros valores y el enfoque idealista de los fines.
La belleza en que hemos sido creados se empaña de inmediato, por establecernos una economía de guerra, sin estarlo y de una manera engañosa, estos hombres que no son periodistas, ni parecido a ello, moderan programas de televisión y radio para tratar de encapsular nuestros sueños e ideología, utilizan para ello, consignas y símbolos religiosos que bombean nuestra conciencia, hasta llevarnos a una técnica de guerra, que tiene afinidad con países que se ejercitan en ellas o son proclives a esa dominación a nivel mental y, que son ayudados por fármacos, ya dados por consultas internas o ser partes de una somatización global.
En Venezuela, nos quieren vender un Socialismo inexistente en los anales de la historia y, el cual maneja una diversidad de simbolismos que, resultan depredadores literales y pragmáticos de nuestros niveles mentales. Estos personajes nos humillan, hablan del imperialismo norteamericano, pero en el fondo son contrarrevolucionarios y apenas tienen oportunidad, viajan a México o cualquier otro Estado en el exterior. No son nada, su ideología es minimizada y sus adhesiones a la buena vida, son muy aceptables. De verdad, son ya, personas muy acaudaladas en su mayoría.
Empezamos, bajo la tesis de Socialismo Democrático, ya vamos por totalitarismo, pero falta cumplir algunas metas, cuyas aplicaciones tienen un procedimiento global. Han tomado el camino constituyentito, antes parlamentarios y, ahora gobernadores. Son un verdadero círculo vicioso, algunos aplican variantes como el robo, insultos y ofensas para infectar al humilde y ser sometidos a sus parodias políticas. Muchas de sus teorías y terminologías no son socialistas, le pertenecen al legendario Henry Kissinger y a los viejos propagandistas a deístas del ciclo presidencial 63-85.
La idea, es separarnos del nacionalismo independiente e identidad nacional, desean romper con ese mito y centrarnos en el colonialismo para no seguir en el razonamiento. Nunca, habrá una bonita alternativa para las comunidades, es una política de intercambio y explotación, pagan bajos salarios y los alimentos suben, repercutiendo en los salarios.
Vienen sembrando sus virus Lo mismo fue, verdad también en América latina en los mismos años: un virus tras otro fue atacado ferozmente, destruyéndolo o debilitándolo hasta el punto de la mera supervivencia. Desde los primeros años sesenta, América del Sur –con un largo historial de violencia– fue acosado por la represión con una saña nunca vista. En los ochenta, con Ronald Reagan, la represión se extendió a Centroamérica; este es un tema que no necesita ser recordado.
Mucho de lo mismo sucedió el Oriente Medio. La relación especial entre Estados Unidos e Israel se estableció en la forma que hoy conocemos en 1967, cuando Israel desencadenó un golpe demoledor contra Egipto, el centro del nacionalismo secular árabe. Mediante esta operación, se protegió a Arabia Saudita –aliado de EEUU– a la sazón enzarzada en un conflicto bélico con Egipto en territorio de Yemen. Desde luego, Arabia Saudita es el estado más extremo en su radical fundamentalismo islámico, pero también un estado misionero que gasta enormes sumas de dinero para expandir su doctrina wahabita-salafista más allá de sus fronteras. Vale la pena recordar que Estados Unidos, al igual que antes Inglaterra, ha tendido a apoyar al fundamentalismo islámico radical en oposición al nacionalismo laico cuyas posiciones, por lo general, han sido percibidas como más cercanas a una amenaza de independencia y contagio.
Mucho cuidado, nos llevan a una guerra apresurada esta gente, donde España tiene mucho que ver, me refiero al PSOE y PODEMOS.

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