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Osadia de los bulos en escuchar historias

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Osadia  de los bulos en escuchar historias


Cuando Rómulo Bentacourt  llegaba a Ciudad Ojeda- Zulia-  en casa nos reuníamos en el traspatio para escuchar su mensaje, sobre la necesidad de formar cuadros ideológicos para la Venezuela que se aproximaba y debía destetarse de los militares que tanto mal le habían hecho, porque, constituían un grupo cerrado de poder  y los civiles  en las cárceles, exilio y esclavizados ya eran muchos. Se reunían una buena gama de dirigentes de bases que recibían en pequeños folios las instrucciones para emprender la dura jornada de trabajar por el bienestar de todos los venezolanos. En una oportunidad, mi padre venia en bicicleta de Lagunillas luego de cumplir su jornada laboral de segundo turno, cuando de pronto de un balancín apareció una mujer de pelo largo, esbelta y de buena estatura ofreciéndole un cigarrillo y algo de café. El se detuvo ante la extrañeza del caso, pero, al darse cuenta de lo imposible, tomo su bicicleta y llego antes de tiempo a la parte de atrás de la casa y se sentó a escuchar a Don Rómulo, sin percatarse de que los pantalones olían a diablo. Lo importante es que escuchó el mensaje dado por el caudillo adeco y luego me llevó el fin de semana a los muros de Lagunillas a escucharlo de nuevo sobre la situación económica de los agricultores del Sur del Lago y la necesidad de expropiar algunas tierras para entregárselo al campesinado. 

Cerca del potrero, existía una fosa donde se escondía la imprenta bien envuelta en trapos traídos de Cúcuta, donde se transcribía pensamientos de  índole político y luego eran repartidos en las distintas urbes de la Zona Oriental del Lago. La lucha política se iniciaba con su muerte, todos hablaban sobre la libertad y el deseo de aplicar la justicia social y el equilibrio para determinar la ruta de una verdadera devoción partidista.

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Aquella mañana, la directora de Indepabis llegó a Tovar para inspeccionar diversos centros comerciales y su sorpresa es que el registrador, los trabajadores y el pueblo no prestaron atención a sus palabras. Simplemente no sabían escuchar. Más adelante, cerca de la Catedral se visualizaba un hombre pequeño que llevaba una corneta misteriosa y una pequeña bola de cristal para descifrar el futuro de algunos personajes.

Todos, en este Municipio de Mocoties viven encerrados porque se dice que éste hombre con unas maracas de torear  asusta a los aldeanos para manifestarle que colabore con su más dorado sueño. Como es, viajar a Colombia para adquirir  material que sirva para hacer boinas y accesorios para ir a la monumental y observar la primera de fiera despojándose de su codicia  como afán de reunir ciertas inquietudes que determinan una postura ideológica.

La corrida de Toros, luce majestuosa y nos motiva a preparar un buen vino y contextualizar la faena. En aquel entonces,  una reciprocidad existía  y un verdadero sentido de lucha social., los dirigentes de base sabían escuchar a sus contemporáneos. Es necesario escuchar la naturaleza y sus motivaciones. Llenarnos  de aromas para salir en silencio e ir a una empresa para determinar sí  nuestra alma  esta en sintonía  con el universo.

Aquí no hay escenarios posibles, solo una realidad, la confianza que nos une hacia el mañana.

*escritor. 

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