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La mandibula, zagaletea en noches de vendajes

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Carta a Arthemis
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Te vestiste de ropaje nuevo, piensas ir al Cerro Azul junto al Faro. No es posible creer que te arriesgas a ir a ese lugar, a sabiendas de mis transformaciones en éste proceso de lucidez astral. No quiero pensar, crees que soy una idea, yo mismo, tuve por muchos años ese pensamiento, del cual no he podido despojarme. Mi vida está llena de muchos vendajes y debes ubicarte en una de ellas, donde seas feliz.
El faro, te ofrece luces mágicas allí, debes identificarte con la luz universal. En estos días, visite un amigo y era hora de almuerzo y su hermana me invito a pasar y acomodo un asiento, iniciándose una plática y se puso llena de furor, de verdad ese colombiano está desollando nuestra vida interior y jamás olvidaremos como acabo con Venezuela, la señora proveniente del mundo religioso y celebrar rosarios en su casa de habitación, de pronto se levantó airada y mostro sus colmillos de terror, de verdad, tenemos mucha bajeza espiritual.
Tenemos que despertar, una realidad y dejar los charcos oscuros de un aspecto de nuestra realidad. Nos encontramos a espaldas de una realidad, la gente abusa con los precios y el pan, son apariencias de un mismo rostro, languidecemos en un charco de sangre que propicia en su silencio el mismo oficialismo.
El Cerro Azul, nos llena de virilidad junto al faro. Es una mirada abierta al mañana y allí estaremos sin azoramiento, viendo las gaviotas revoletear alrededor nuestro. La arena, cubrirá las plantas de nuestro pie y tendidos de espalda acariciaremos nuestros cuerpos con amor.
Te digo, deseo ir a tu habitación para dibujar tu imagen dada por el engaño. Pero, esta acampada pasará en las turbias aguas, dejadas por la llovizna de ayer. Es en realidad, un espectro en la conciencia nuestra que nos identifica con la verdad, ten cuidado con la mentira, pon pie, sobre ti, ahora mismo.
Se abre, la puerta del faro. Hacia la pared, un gran reloj, los chillidos son enormes, a pesar del aceitado de los gaviones y bisagras, pero, es la vida y nuestros pulmones necesitan respirar desde muy temprano y no sientas intimidada, tu alma es una conciencia que no se deja intimidar, acurruca sobre tu hombro los libros y camina al otro lado del mar y lee, el Cerro Azul, te da esa oportunidad. Estas con la mano suelta y cerrada, eres esclava de tus propios hermanos, pobre de ti en la vejez. Todos transitamos hacia allá, es el odre del camino, la vasija de la esperanza.
Tu olor corporal, me adormece, suelta tu mano sobre mi cuerpo y desde la ventana, verás que estamos ilesos. Gracias a Dios que en la familia somos todos varones, hay que cuidarlos, las hembras pestilan desde la cocina hasta la cama y envejecen en sus puterias.
Pero, tu dormirás esta noche conmigo, no digo, nada más. Ésta tarde tendrá el valor de una sola moneda, tu luz. Tu alma se acerca y aleja de esa luz, es torpe. Sigues con tus chillidos, eres tú o las bisagras, define tu vida. Estas enfermas y no lo sabes, guarda silencio por una noche y los instintos te darán la razón, no camines más, ve al lecho del rio y báñate, ya el sol del mar cauterizo mis heridas, pero, te abrazare y te sostendré con mi brazo.
No te olvides, el mar es abierto
Alza tus rodillas y deseo amarte, te encuentras sola. Las tinieblas estarán en tu interior.
Abrázame, fustígame fuerte, hincha tus músculos y pómulos de aire, somos una silueta en el umbral, la luz del Faro se expande en la lejanía de tu alma hacia mí. Es tu silueta y la mía al unísono
Tu amigo, de siempre
Camco

 

 

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