Avisar de contenido inadecuado

Haussman y Mendoza deben ser enjuiciados

{
}

La Tecla Fértil
 TAGS:undefined
Los gobiernos populistas en Latinoamérica, vienen con una desaceleración, más allá de la economía de alto vuelo y esto, viene afectando a las plantas productoras de materias primas en la Región Sureña. El despilfarro en los ingresos extraordinarios del boom petrolero ha provocado una tregua en la estanflación, que arropa a Venezuela y Argentina, pero Cristina Fernández de K, no se salió del Legado y orientación del Comandante Hugo Chávez Frías, logrando solventar los señuelos en su estructura económica, originando pequeños impactos en algunas empresas que han permitido afectar a la productividad interior y con la tecnología de punta que posee, sobrepasar las fases difíciles.
En China, existe un debilitamiento en los precios, originando una presión fiscal sobre Estados Unidos, que, busca créditos en la región a través de empresas transnacionales que han subido imperiosamente el valor de los productos comestibles.
Nos están pasando factura, por no producir. La política monetaria origina señales de impacto para afectar en nuestro país- Venezuela- la productividad endeble que tenemos.
El Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y el Banck Of América, nos ven como un mundo emergente para saldar sus deudas con China y crean burbujas, excesos monetarios, dinero inorgánico y así cortar cualquier intento de nuestro crecimiento económico.
Cuando pensamos que iba una expansión normal del mercado, todo terminó por el mall manejo de dólares en cualquier nivel, desde el turismo hasta las inversiones, tenemos una economía malévola.
Existe un enfriamiento económico y junto a Costa Rica, Colombia y Nicaragua y ahora Venezuela, estas naciones se alistan para reportar desempleos y reagrupamiento de pandillas guarimberas con el fin de asolar al Estado, ante una carencia de medidas fuertes por el alcahuetismo oficial.
El descontento crece, sobre todo por las colas y la muerte de estudiantes oficialistas degollados. Lo que origina escándalos de bajo perfil y la pérdida de fe en los ciudadanos.
América Latina es una región notoriamente cíclica y el final del boom de los commodities le ha afectado seriamente. Aunque una economía debilitada no hace que los funcionarios sean más corruptos ni los criminales más violentos, sí elimina la distracción que la mejora de los estándares de vida genera sobre estos problemas endémicos.
El descontento crece, desde Tijuana hasta Tierra del Fuego. Los mexicanos no dejan de protestar por la desaparición y presunto asesinato de 43 estudiantes, las calles venezolanas han sido testigos de violentas protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro Moros y los brasileños vienen exigiendo la destitución de su presidenta, Dilma Rousseff, ante el escándalo Lava Jato y la rebaja de la calificación crediticia del país.
El único país donde la corrupción es vista como el principal problema es Brasil. Aunque el gigante sudamericano no es ajeno a los arreglos bajo la mesa, el descubrimiento de que Petrobras pagó en exceso a sus contratistas dentro de un esquema de licitaciones amañadas y sobornos por alrededor de US$ 3,000 millones, constituyó un enorme escándalo incluso para los estándares del país.
Los brasileños han tomado nota y algunos manifestantes han plantado escobas en las playas, reclamando un saneamiento de la política. Hace tan solo cinco años, solo el 3% decía que la corrupción era el mayor desafío del país, pero este año esa cifra se ha disparado hasta 22%, incluso por encima del máximo de 20% registrado en el 2005, cuando la indignación popular por la compra de votos parlamentarios alcanzó su clímax. El porcentaje de brasileños que señalan que ellos o sus parientes se han encontrado con algún acto de corrupción durante los últimos doce meses duplica la tasa del país que ocupa el segundo lugar. Estas preocupantes tendencias podrían ser poco más que un daño colateral efímero causado por el fin del boom de los commodities.
En la historia de posguerra, Estados Unidos se convirtió en el nuevo poder imperial, explotador y la Carta Atlántica les permite junto a Inglaterra a formular criterios sobre las colonias inglesas en el Caribe y tener el derecho de autodeterminación para ayudar a sus aliados, tal como sucede en Las Malvinas, donde recientemente fueron enviados una flota de aviones antiradares cerca de Uruguay, para estar vigilantes de cualquier maniobra en el Sur.
Las estructuras gubemamentales han mostrado una tendencia a aglutinarse en tomo a los poderes económicos. El proceso sigue en marcha. En un artículo del Financial Times, de Londres, James Morgan describe al "Gobierno mundial de facto ": el FMI y Banco Mundial, el Grupo de los Siete países más industrializados (G-7), el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y demás organismos diseñados para servir los intereses de las multinacionales y las entidades financieras.
El gobierno de George W Bush formuló una nueva política de seguridad y un nuevo presupuesto de defensa como reacción al colapso del enemigo planetario. El cual era bastante similar a los anteriores, aunque con nuevos pretextos. Era necesario mantener un aparato militar casi tan grande como el del resto del mundo y mucho más avanzado en sofisticación tecnológica, pero no para defenderse contra la ya inexistente Unión Soviética, que ahora Putin la integro como Rusia. La excusa ahora es la creciente “sofisticación tecnológica” de las potencias del Tercer Mundo. Estados Unidos, insiste en los nuevos programas, debe mantener su “industria básica de defensa”. La frase es un eufemismo referido a la industria de alta tecnología en general, que requiere una gran inversión estatal para la investigación y el desarrollo, a menudo con cobertura del Pentágono, en eso que los economistas llaman “la economía de libre mercado”
Una de las disposiciones más interesantes de los nuevos planes tiene que ver con Oriente Medio. Allí, Washington tiene que mantener fuerzas de intervención, apuntando a una región crucial en la que los mayores problemas “no podían dejarse a las puertas del Kremlin”. Contrariamente a 50 años de mentiras, se reconocía discretamente que el problema principal no eran los rusos sino el llamado “nacionalismo radical”, esto es, el nacionalismo independiente fuera del control de EEUU.
Ahora, es América Latina, como decir Venezuela Bolivariana.
Tanto la defensora de derechos humanos, Piedad Córdoba, como Miguel D’Escotto consideran que ya es hora de pasar de las declaraciones y condenas verbales a los hechos, para así frenar las agresiones de Estados Unidos contra los pueblos del mundo.
“Primero que todo, Unasur, Celac, Alba, todas estas instituciones, los presidentes de la región tienen que pronunciarse en contra de eso. Yo creo que ya es hora de dejar el miedo frente a un imperio que lo único que ha hecho es regar el mundo de sangre y muerte” apunta Córdoba.

D’Escotto agrega: “Hay que tomar medidas más efectivas, coercitivas. Estados Unidos tiene que aprender a comportarse civilizadamente y si no aprenden tendrán que sufrir las consecuencias de un aislamiento total. Ellos impusieron un cruel y criminal bloqueo contra Cuba, es la hora de que el mundo bloquee a Estados Unidos”.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América viene rechazando en pleno las nueva agresiones de Estados Unidos contra Venezuela.
Por ahora, el pueblo venezolano ha salido masivamente a las calles para rechazar estas sanciones, que como bien ha dicho Maduro: “Se sabe cómo comienzan, pero no cómo terminan”.
En el sector petrolero, se espera que los problemas se manifiesten con virulencia. Los productores pequeños de esquisto podrían verse en apuros, a menos que la caída de precios se detenga. Deutsche Bank anota que las compañías energéticas representan alrededor de un sexto de los deudores de alto rendimiento en Estados Unidos y cree que el barril por debajo de US$ 55 podría generarles aflicciones financieras. Ya en Suramérica lo está generando y los niveles de empleo suben, cada día más.
Las inversiones en el Sur, al igual que los esfuerzos necesarios para mejorar la educación y la capacitación, tardan años en dar sus frutos. El problema es que los líderes de América Latina se enfrentan a una población que se moviliza y se ha acostumbro a los buenos tiempos. Esto requiere de habilidad política para convencerlos. Si está ausente el factor humano emergente, América Latina puede llegar a tener problemas en los próximos años.
Los pecados de las grandes compañías listadas en las bolsas de valores y de las jóvenes que negocian sus acciones fuera de ese mercado serán perdonados si su crecimiento continúa a un ritmo más que bueno por varios años: hasta ahora no se perciben señales de desaceleración. Pero si su expansión se reduce, entonces el presente boom de inversiones se verá como un horrible error para ellas y para los inversionistas que las financiaron.
Sin embargo, para la sociedad sí hay algo por lo que inquietarse. Tal como ocurrió en 1999-2000, las startups y las gigantes tecnológicas están creando empleos e invirtiendo en nueva tecnología e infraestructura que impulsará el crecimiento económico de largo plazo, pero en esta ocasión no es probable que un derrumbe provoque un contagio generalizado, dado que estaría confinado a los mercados extrabursátiles y a unas cuantas compañías con sólidos balances financieros.
Pero, la mayoría de nuestra población, depende del Estado y quiere que ´´este les otorgue todo, no se preparó esta población general para desafiar los emporios financieros y lo vemos sucumbir ante el mundo tecnológico y globalizado.
Al presidente Maduro le toco un grave papel, pero tiene que buscar un mejor asesoramiento para cambiar a tiempo y vernos con un solo valor en el cambio del dólar, unificar su criterio ante la banca internacional para generar confianza, como fluidez en el mercado financiero.
Así que, los fabricantes de bienes de lujo han llegado a comprender que la paradoja de la artesanía industrial no resiste más. Así, para cautivar a los nuevos clientes y mantener a los antiguos, las marcas tendrán que invertir en las compras con un sentido de ocasión y brindar a los clientes habituales algo de la atención individual con que han consentido a quienes gastan más. Pero, deben lograr cautivar un nuevo mercado, el pueblo que exige calidad en los productos y también es selectivo.
Lo he dicho: un gobierno neoliberal no va a acabar con nuestros problemas, los profundizará. Y, lo peor de todo ello, es que la única vía que encontrará la derecha para implementar su proyecto de entrega al Fondo Monetario Internacional será la represión directa y salvaje contra nuestro pueblo. De eso, lamentablemente, ya tenemos un doloroso recuerdo
Así que Noam Chomsky, le hablo claro a Latinoamérica, se debe tener cuidado con el lazarillo del neoliberalismo y la aceptación del programa socialdemócrata para el Sur.
El empresario que no acate la línea del Estado debe ser sancionado por las leyes e igual con el bodeguero que agujerea cada día el salario de los venezolanos

{
}
{
}

Deja tu comentario Haussman y Mendoza deben ser enjuiciados

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre