Avisar de contenido inadecuado

La falsa izquierda latina y el hambre de un pueblo fracturado moralmente.

{
}

Aventis TAGS:undefined
La izquierda latinoamericana, no se encuentra representada por ninguna ideología, sino refleja un conjunto de movimientos que auspicia dictaduras en deterioro de la población y su relación económica privada, lo que implica una democracia incipiente y duda que es manipulada por campañas mediáticas para engañar a los humildes, así que, nos encontramos frente a un péndulo político, donde la solución viable es la fractura del poder para formar al nuevo republicano.
Es necesario, apostar a la credibilidad y desvincularnos del pasado para articular una nueva fuerza que visiones un conjunto de cambios políticos en el Sur y, nos lleve hacia una institucionalidad probada
Se suma Ecuador que, con Lenin Moreno, se ha desvinculado de Rafael Correa, otro aliado del chavismo.
El caso más reciente es el de Nicaragua, en Centroamérica, un país que reclama en sus calles la ejecución de cambios en las políticas de tinte comunista de Daniel Ortega.
Debemos avanzar y lograr los efectos de una libertad plena y democracia protagónica
Venezuela, se encuentra en el radar político internacional y el narcotráfico ha influido en algunas políticas internas y el control del eje fronterizo.
Los niveles de totalitarismo, nos ha encauzado a un camino irreversible, que, es la dictadura y, necesitamos valorar las condiciones de vida del venezolano.
En América, Canadá ocupa la granja verde, que representa el mayor prestigio; mientras que la franja marrón, de los de menor prestigio, es ocupada por Cuba y Venezuela, los dos únicos Estados con regímenes autoritarios en este lado del planeta.
Todos sabemos las razones de nuestro fracaso político. Hay que abrir el abanico hacia Estados Unidos y Europa para ir al centro de todas las teorías socialdemócratas dadas a conocer desde España y Alemania. Es tomar, la diestra del liderazgo y no discrepar, es organizar una doctrina que empalme el sentir venezolanista. Hay que evaluar la capacidad de nuestros asambleístas y desplegar toda nuestra capacidad para elaborar discursos cónsonos con el votante, tanto de derecha, como de izquierda.
Hay que domesticar a los radicales. Es el momento del nacimiento de un movimiento compresivo y de avance social.
Rajoy, como antes hicieron sus antecesores, sabe perfectamente que sus opciones de alcanzar y/o permanecer en el poder, dependen en parte de seguir contando con los votos de los extremistas. Cada vez que el PP se enfrenta a un tema delicado, lo hace teniendo muy en cuenta que no debe hacer nada que espante a sus ultras. Lo hemos visto estos 30 últimos años, entre otras muchas cosas, con su resistencia sistemática a desvincularse del franquismo, su beligerancia contra el matrimonio entre personas del mismo sexo o sus tics xenófobos que se plasmaban en concertinas, expulsiones en caliente o negativas a cumplir con el cupo de acogida de refugiados marcado por la Unión Europea.
Al contrario, Nicolás Maduro Moros, prefiere discutir y confrontar a sus propios amigos de lucha
Lo peor de todo, es que esta estrategia de los populares ha contribuido a normalizar a la ultraderecha. Buscando sus votos, los dirigentes del PP han dado y dan el mismo valor a sus millones de electores demócratas que a cientos de miles de ciudadanos que les siguen votando porque no tienen a mano una Marine Le Pen. Los dirigentes del PP hacen que se confunda lo conservador con lo ultra, lo legítimo con lo ilegítimo. Si es el Gobierno el que homenajea a la División Azul, el que defiende que el dictador siga en El Valle de los Caídos, ¿cómo vamos a calificar de ultras a quienes lucen una esvástica o a los que acuden, con sus camisas azules, a cantar el Cara al Sol frente a la lápida de Franco?
Mientras, Maduro obvia el papel del Gran Polo Patriótico y desencadena odios entre sus amigos y rivales por igual.
Es un escenario plausible. Pero no es menos cierto que se puede venir abajo a poco que falle alguna de las bases que lo sustentan. Y en la actual coyuntura política hay al menos cuatro elementos que pueden arruinar todo el diseño en función de la deriva que emprendan. Y nadie, por muchas ganas que tenga de que la situación no se vaya de las manos, puede pronosticar con seguridad qué es lo que va a ocurrir en cada uno de ellos. De los candidatos y partidos presentes.
Catalunya y Venezuela, llevan un tiempo alejada del foco político y de los medios españoles y alemán. Sobre todo, porque la querella interna del independentismo no aporta ninguna luz nueva y porque lo que vaya a ocurrir depende de esos partidos, que ganaron las elecciones pasadas y volverían a ganar unas nuevas si éstas tuvieran que convocarse. Porque, todo está arreglado.
El gobierno central carece de iniciativa alguna al respecto. Y hasta su decisión de dejar el asunto en manos de los tribunales está haciendo aguas en estos momentos. Porque el enfrentamiento entre Rajoy y Montoro y el juez Llarena en torno a si hubo o no delito de malversación sólo puede terminar con la victoria de una de las partes. Y la desvinculación de Maduro con su órbita política nos llevara a un desbalance económico generalizado, ni Putin, ya desea saber algo de él.

{
}
{
}

Deja tu comentario La falsa izquierda latina y el hambre de un pueblo fracturado moralmente.

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre