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El desgaste fiscal y los paraísos fiscales

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La Tecla Fértil
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El criadero de guaridas fiscales que tiene América Latina en las islas antillanas y República Dominicana es muy grande y esto, conlleva a una alta facturación y transferencia de activos que implosionan los activos fiscales o exoneraciones que determinan al tiempo, una gran desigualdad social y niveles de pobreza que rompen los programas de protección social en nuestra región.
Sobremodo, en temas de exclusión social.
Con los Panama Papers se reveló el entramado del opaco mundo offshore usado para evadir el pago de impuestos, esconder fortunas, entre otros actos ilícitos más, al cual el bufete panameño había contribuido con la apertura de 214.000 sociedades offshore para empresas transnacionales y personas físicas provenientes de países de todos los continentes. Casi todas las multinacionales que están en el ranking Fortune 500 y los 40 principales bancos del mundo, son parte fundamental de la cartera de clientes del bufete.
Se mueven a nivel global, en ese mundo oculto, entre 700 y 1000 mil millones de dólares por actividades vinculadas al comercio internacional y cerca de 200 mil millones de dólares en activos financieros que provienen de la riqueza privada personal. Los Panama Papers empezaron a evidenciar que el proceso consiste en crear, supuestamente, en forma legal miles y miles de sociedades offshore, en jurisdicciones o países que no son los países de origen de los dueños de dichas sociedades.
¿Dónde se encuentran estos paraísos o guaridas fiscales? Hay un debate global sobre los criterios para determinar qué país es o no un paraíso fiscal. Diferentes instituciones multilaterales o países específicos tienen sus propias listas, de acuerdo con criterios diversos: bajos niveles de impuestos directos, transparencia institucional, si existe legislación que bloquee el intercambio de información, si los no residentes se benefician de rebajas impositivas sin tener actividad económica real, entre otros.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha venido reduciendo drásticamente su listado de paraísos, hasta llegar a considerar únicamente a dos; la Unión Europea tiene su propio listado (Black List) en el que ni siquiera aparece Suiza como paraíso fiscal. Con estas listas, ambas instituciones tratan de esconder una realidad que hoy ya no se puede ocultar: que son decenas de países o jurisdicciones las que hoy facilitan la existencia de sociedades offshore.
Otra filtración ha reforzado el conocimiento sobre cómo funcionan las sociedades offshore y las guaridas fiscales: los Papeles del Paraíso (Paradise Papers). Ahora ya no son sólo los bufetes de abogados los responsables de este tipo de estrategias, sino también grandes empresas consultoras que asesoran en conjunto con dichos bufetes la realización de una acción global de evasión fiscal.
Las grandes transnacionales han logrado cooptar ganancias y patrimonios de élites políticas y económicas que han engañado las motivaciones de sus propios amigos y personal destacado en sus talleres,
Los Paradise Papers evidencian el mundo de la agresiva planificación fiscal que es utilizada para eludir las obligaciones fiscales de las transnacionales y de las grandes fortunas patrimoniales.
La planificación fiscal busca desarrollar una compleja estrategia de opacidad y erosión de la base tributaria de nuestros países a partir de una actividad legal, como es el comercio internacional, valiéndose de métodos como:
Falsa Facturación: Es la acción de sobrefacturar o subfacturar en las importaciones y en las exportaciones, elevar artificialmente precios o cantidades de productos importados o de elevar costos de producción; práctica muy desarrollada por parte de las transnacionales a fin de trasladar en uno u otro caso las diferencias económicas a un paraíso fiscal por la vía de una sociedad offshore.
Manipulación de Precios de Transferencia: Se conoce que aproximadamente el 60% del comercio mundial se desarrolla entre “partes relacionadas” o “transacciones intrafirma”; eso quiere decir que se hace entre empresas transnacionales y sus subsidiarias, la manipulación de precios de transferencia proviene de ocultar dicha relación y que las administraciones tributarias las determinen como “partes independientes”, es decir, que entre ellas establecen precios para el comercio de bienes y servicios, que no son los reales, dejando a las administraciones tributarias sin la posibilidad de determinar el precio real de las transacciones económicas.
El peso de los Flujos Financieros Ilícitos (FFI) en América Latina es elevado, dada la dependencia económica de la región con los Estados Unidos; el 38% de dichos flujos provienen del comercio con este país y un 19% del comercio con China; luego sigue, por orden de importancia, el comercio con la Unión Europea. América Latina concentra el 20% del total de los flujos financieros ilícitos de los países en vías de desarrollo, esto equivale al 3.6% del PIB regional. Sólo en el 2013, sumaron 213.000 mil millones de dólares. Ello significa que América Latina deja de percibir en cobro de impuestos de esos flujos financieros un promedio de $10.000 mil millones de dólares al año.
Hemos llegado de la utopía neoliberal de Monedero al dualismo antropológico de Mujica

Intentemos un apretado resumen de las exposiciones. Omitimos a la Sra. Carlotto porque fue más específica de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo:

Juan C. Monedero: estamos en una lucha ideológica contra la “utopía neoliberal” que capta la imaginación de nuestras poblaciones, que hace creer que es posible conseguir cualquier paraíso a través del dinero y convence a muchos trabajadores de creerse clase media. Esta ideología trabaja promoviendo: el miedo o la incertidumbre sobre el futuro, la delegación política en los políticos y partidos y la construcción intencional de la indiferencia, convenciéndonos de que no hay alternativas al modelo.

A juicio de Monedero la respuesta a esas tres ofensivas ideológicas por parte del “pensamiento emancipatorio” deben ser: una “digna rabia” (como la define el EZLN), la participación y el compromiso. Y propone cuatro acciones: 1. El “no” individual que ayuda a construir el “mosaico” colectivo de la resistencia social al sistema; 2. La exigencia de una “reforma mediática” que controle a los “mass media”; 3. Separar al partido de los cargos institucionales, cuando se ganan; 3. Ser en la actividad política dialécticos o dual (onda/partícula), dado que “las certezas no están consolidadas”: a la vez partido/masas; municipal/nacional; nacional/globalizador;liderazgo/participación;racional/emocional.
No incluyó en su reflexión la crisis catalana, que estaba candente en ese momento, ni a la política de Podemos al respecto.

Álvaro García Linera: en Latinoamérica la izquierda ha dejado de ser intelectual, testimonial y sacrificada como lo era en los 70. Destacó éxito de políticas sociales de los gobiernos progresistas: disminución de la pobreza de 210 millones de personas en el 2000 a 140 millones en 2015; crecimiento de la clase media y del ingreso de los trabajadores de 10 al 15% y del gasto social en 10%, etc. Además de una colaboración soberana de los estados sin la tutela de Estados Unidos a través de la CELAC, UNASUR y ALBA.
Ante, estos hechos abrazamos una sola realidad.
Sólo cabe la resignación cristiana o, como postulan los “revolucionarios” postmodernos, la “resistencia”, porque la revolución socialista salió del discurso y del horizonte de las esperanzas que empujan la acción política.
Es el mismo viejo debate: reformar el capitalismo o hacer la revolución socialista
La crisis de los gobiernos progresistas está en que se han atorado en los límites del sistema capitalista y por ende caen víctimas de las propias contradicciones del sistema: crisis económica mundial, caída de los precios de las exportaciones de materias primas, bajas recaudaciones fiscales de las que dependen los programas sociales, estancamiento productivo, y su consecuente aumento de la pobreza, desempleo, delincuencia,

El caso más dramático es el de Venezuela, donde hay una hiperinflación de tres dígitos, un desabastecimiento notable de los productos de primera necesidad, que no es peor gracias a que se mantienen a medio ritmo las ayudas sociales que aporta el estado a las familias. Pese a lo grave de la situación, se mantiene un sistema inoperante de importaciones mediante asignación de divisas del estado hacia empresas privadas y no se ha nacionalizado la banca. Con lo cual se mantiene intacto el poder económico de la burguesía enemiga del Proceso Bolivariano para sabotear y propiciar el golpe de estado.
Pasados 15 años de la experiencia con gobiernos progresistas, los países latinoamericanos siguen siendo monoexportadores de materias primas; con economías capitalistas controladas por élites oligárquicas, con clases trabajadoras en que prevalece el empleo precario, los bajos salarios, altas tasas de desempleo e informalidad, con su consecuente pobreza, y baja calidad de los servicios públicos, de salud y educación, con deficientes índices de violencia. En fin, nuestros países han cambiado muy poco.

Respecto al otro elemento del debate en Montevideo, el factor subjetivo o la conciencia de clase, ésta se construye permitiendo la acción política independiente de la clase trabajadora en la defensa de sus intereses mediante sindicatos y organismos de tipo asambleario (como lo fueron los Cordones Industriales del Chile de Allende).

Pero en esto también los gobiernos progresistas han cometido “harakiri”, al no permitir la actuación independiente y el debate democrático en los organismos de la clase. Por el contrario, ha prevalecido el manejo clientelista, debilitando a la acción popular que da fuerza al proceso de cambios anticapitalista. Por carambola se han debilitado a sí mismos.
“Esta revolución es socialista. La abolición de la propiedad privada de la tierra, la introducción del control obrero, la nacionalización de los bancos son otras tantas medidas que llevan al socialismo. No es aún el socialismo, pero son medidas que nos llevan a él a pasos de gigante. No prometemos a los campesinos y a los obreros un país de abundancia de un día para otro, pero decimos: la alianza estrecha de los obreros y de los campesinos explotados, la lucha firme, sin desfallecimiento, por el poder de los Soviets nos conducen al socialismo” (citado por Eric Toussaint).

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