Avisar de contenido inadecuado

CIUDADANOS ACOSADOS POR MOVILES

{
}

La Tecla Fértil.

 TAGS:

El hampa, es un reinado privado que ha comenzado a coquetear a la sociedad venezolana, logrando una perspectiva globalizada al imponer a sus líderes en el territorio nacional .Existe una percepción nociva que rompe con la ética del mismo gobierno revolucionario, la verdad, que, cualquier hecho se hace noticioso y sin una investigación preliminar se levanta un diagnostico que rompe con todas las estimaciones posibles. La ciudadanía, viene respirando un nivel de asfixia y cuando se dispone a salir para ejecutar sus diligencias se encuentra con otro modelo de delincuencia organizada, los puntos de control no autorizados que se levantan por unas horas para solventar problemas económicos de algún presunto cuerpo de seguridad ciudadana.

Ya los analistas sociales y políticos no encuentran un punto de dialogo con la parte oficial, por la ignorancia reinante y una impunidad incalificable, porque no existe un programa y una dirección de Estado para finiquitar los niveles de desasosiego social inventado por los pranes y un personal presuntamente de funcionarios de seguridad ciudadana que incumplen su juramento y buscan el desequilibrio en las regiones y el poder comunal. Las fallas son conocidas por los grupos primarios de la sociedad. Sin duda, nos encontramos ante un plan fallido desde las alturas del poder y que solo ejerce la acción de un primado que es ajeno a los programas del gobierno socialista, simplemente no hay conciencia al respeto y a las leyes de nuestra república.

Debemos cambiar la realidad de Venezuela, nos encontramos en una gesta de cambios y hacer profesionales a muchos jóvenes técnicos y hacerles comprender sus prioridades es lo saludable, jamás, podemos permitir que algunas instituciones y cuerpos del Estado sean manejados desde recintos carentes de libertad y que son gobernados por personas fuera de cualquier control social. Tenemos dos criterios de horror y miedo, el carcelario y algunos pujantes uniformados que en vez de colocar algunas multas, prefieren debatir el alcance de las morocotas y sus presuntas actuaciones, dañando la moral y ética de un proyecto político.

La revolución se oscurece por la acción impúdica de estos presuntos personajes que, nunca determinarán los peligros del proceso histórico venezolano, simplemente son desconocedores del icono ideológico venezolano. Izarra, reconoce algunos avances del proyecto derechista y en una tertulia interna, un dirigente del PSUV auspicio por el trabajo proselitista, pero en la calle observamos otra realidad, indicó. Todos tenemos la obligación de hacer un buen gobierno, somos parte de él, más la policías municipales y la policía nacional que es parte de su creación y no debe hostigarse al pueblo con un mecanismo tan viejo como la exigencia de dinero para no proceder a la multa.

Las sociedades, constituyen un espacio de desarrollo vivencial en el tiempo, exigen hombres maduros que la protejan en el campo vivencial. Al lado, corre la cultura, nunca debe estar equivocada, constituye un pilar en pleno progreso y con una idea dominante. Todos, deseamos participar de la revolución económica y política, pero, debe existir un cambio táctico la estructura militar y civil del Estado, allí solo deben convivir los más probos.

En Venezuela, necesitamos un reencuentro, un dialogo, abrir de una manera significativa un proceso acercamiento entre venezolanos, en la calle escuchamos una diversidad de opiniones que deben unificarse en un pensamiento que reivindique las reformas económicas y judiciales necesarias y vayamos a un eco de libertad hacia el espíritu y evitemos la intolerancia, poniendo a circular una nueva corriente del pensamiento ya conocida por su repercusión histórica, es articular un modelo sociopolítico, concibiendo una mejor policía y proyectada verdaderamente a un servicio social, como de seguridad ciudadana.

 

 

{
}
{
}

Deja tu comentario CIUDADANOS ACOSADOS POR MOVILES

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre