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Chomsky, la caída de Maduro y el comercio exterior

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Aventis
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La asfixia económica sobre algunos países latinos, viene provocando un verdadero cepo sobre los productos regionales. Es sorprendente, como viene funcionando los controles de cambio en detrimento a las naciones, en particular a Venezuela. Las partes conceptuales explosionan y los errores se acumulan por falta de una información oficial que ordene todo el asunto mercantil y bancario. En el pasado, hemos sido objeto de horribles devaluaciones, ahora es el dólar paralelo, inflación, corrupción e impunidad en algunos niveles de concertación nacional.
El problema con el bolívar fuerte, es que lo usamos para valuar todos los bienes y servicios de nuestra economía. Por ende, si se achica el “metro”, todo va a medir más en términos de él. Es lo que observamos como subida generalizada de precios, pero la verdad es que la inflación es la pérdida de valor de la moneda.
La salida de toda la mercancía regulada de un supermercado por orientación del gobierno, trae como consecuencia que se genere un solo circuito de compradores que generan terminales de cédulas diferentes, pero, pertenecen a un solo grupo familiar, al repetirse el mismo producto en el hogar, se debe proceder a su reventa. De un total de ciento cincuenta personas, cien son las mismas y, mientras unos hacen cola, los otros pasan por el disfraz del monitoreo para recibir el producto.
La realidad es que lo que se devalúa es el bolívar fuerte, cada día.
A partir de 2013, estamos pagando inflación y corrupción. Hay una depreciación de nuestra moneda vertiginosa y el gobierno, insiste en colocar un cepo, pero, los protagonistas son los mismos y en las noches, cuando prendemos la televisión, es la misma rutina en los programas del gobierno y una guerra mediática entre sí, que nadie ya concibe como una verdad.. El mercado cambiario oficial nos destroza y las pequeñas empresas cierran sus puertas, originando más desempleo.
Lo malo es que esta “ficción” cambiaria está ahogando al sector productivo de bienes, los costos de cada producto más la inflación y ganancias al vendedor o revendedor, ocasiona asfixias que obligan la pérdida de competitividad y que no se logren colocar nuestros productos en el exterior, por las leyes de bloqueo existentes y la permisología pesada del mismo gobierno oficial.
Hay que darle un nuevo aire al sector productivo y recuperar nuestro crecimiento económico, para esto, se les debe garantizar a los empresarios venezolanos el crédito necesario y que los paguen, no darle dólares a industriales del maletín o cooperativas fantasmas. Hay que insertar a Venezuela en el mundo, tanto crediticia como comercialmente.
El deterioro de nuestro salario, no es casual. Sí el presidente aumenta, los distorsionadores de nuestra economía elevan los precios y no hay un dialogo franco entre la parte comercial, el pueblo y el gobierno oficialista, el delegado entre el ejecutivo y las empresas es un burgués nato que desprecia a los sectores pobres del país.
Hoy, existe una dimensión negativa hacia el voto, no se busca la coerción entre los participantes y siempre habrá una popularidad emergente para auspiciar las corporaciones, más aún, cuando el presidente de la república bolivariana de Venezuela activó una corporación, recientemente en San Vicente, una colonia del Reino Unido, ( Inglaterra). Cuando en el país hay coaliciones opositoras que avalan el mercado interno para darle poder a grupos económicos y restarle popularidad a los ideales del pueblo con su guía, Chávez Frías.
Necesitamos un vecino elector que no se preste a la fluctuación electoral y darle cautividad al voto para que exista verdaderamente y sea un arma decisiva en manos del elector, es un ciclo largo de trabajo partidista. La expresión ciudadana debe ser libre y reforzar la actividad política en éste siglo XXI y cada decisión del gobierno debe ser un acto legítimo ante el pueblo y ser soberano, con una economía saneada y una argumentación válida para suscitar un dialogo ampliado, donde todos estemos involucrados.
Pero, para lograr estos fines, debemos tener una economía saneada.
Prueba de los escollos que atraviesa el sector exportador es que en un mundo en el que, según la Organización Mundial del Comercio Mundial (OMC) el volumen de comercio internacional crecerá casi 3% a finales de 2015, las ventas externas de nuestro país no crecen. Más aún, de acuerdo a las estadísticas de la OMC que toman las exportaciones de 70 países del mundo (representativas del 90% del comercio global), en el acumulado a agosto de este año se observa una reducción de 6,2% en Latinoamérica .y de la participación de las ventas de nuestro país dentro del comercio internacional. Y como se observa busca alcanzar un pico desde 2011, donde la participación de las exportaciones venezolanas entraron en una fase de franco deterioro, porque, las transnacionales buscan en una operación tenaza romper con el gobierno bolivariano de Venezuela y aislar al presidente Maduro del mundo exterior

 

 

 

 

 

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