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AMLO y el pueblo mexicano deben reorientar sus políticas económicas, lejos del populismo de izquierda

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El Reportero del Pueblo
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El pragmatismo económico, nos lleva a una nueva interpretación del Socialismo del Siglo XXI para centrarnos en la idea económica y del Estado. Ya que, los cambios fructíferos exigen una nueva concepción del concepto economía para motivar a la democratización de América Latina y, evitar el caudillismo que desea enclavarse en Bolivia y Venezuela. Cuando el presidente Chávez, reorganizo las ideas políticas de importantes ideólogos de la época post moderna, su ideal siempre fue romper paulatinamente con la inversión extranjera y evitar hechos que justifiquen un Golpe de Estado.
Esperemos, las resoluciones de La Constituyente para conformar un Estado y que el pueblo tome decisiones junto a quienes conforman este gabinete y poner en evidencias, las concejalías y procedimientos para robarse, sin temor, las acciones de algún instituto, este o no este en servicio.
Tristeza, dolor y vergüenza, copan el universo de nuestra patria, los bachaqueros la han convertido en un país mal organizado, donde todo fluye para un buen ciudadano en el fin de los tiempos. La dignidad es inmortal
Pero, los vientos de cola empiezan a amainar y, los partidos tradicionales venezolanos deben darle importancia a la unidad de mercado común y el libre movimiento de productos, servicios y personas, pero, se debe trabajar de una manera unida para construir una Latinoamérica expansiva y necesaria que tenga una verdadera competitividad con el mundo europeo y, sobre todo hacerla más cerca del ciudadano.
La política monetaria, debe constituirse en un verdadero valor para imponerse de la política fiscal y, las consecuencias de seguro, serán mejoras en la productividad y la modernización en las industrias y niveles de producción.
Ya los programas hacia América Latina, México y Cuba, se encuentran adelantados. Durante la administración Obama, en la Casa Blanca se ofició una reunión oficial que albergaba empresarios hispanos y cuyo fin era igualar las condiciones macroeconómicas del sector. La Cámara de Representantes o del Senado debían reflejar sus criterios para motivar a una unificación de argumentos sobre la venta y compra de algunos rubros.
Europa no solo tiene enfrente a Donald Trump y al Reino Unido abandonándola, sino a un populismo con aroma fascista en varios países europeos, que considera que la victoria del norteamericano favorecerá sus tesis nacionalistas y la llegada del fin de la Europa articulada en la UE. La señora Marine Le Pen, líder del Frente Nacional francés, habla de una nueva era de patriotas. Una primavera de patriotismo.
En la ciudad alemana de Coblenza, allí donde el Rin se une con el Mosela, los líderes ultras de Francia, Marine Le Pen; de Alemania, Frauke Petry; de Holanda, Geert Wilders; y de Italia, Matteo Salvani se reunieron y hubo profusión de banderas, viejas canciones y discursos líricos. Wilders gritó con entusiasmo: “Ayer una nueva América, hoy Coblenza y mañana una nueva Europa”. Le Pen afirmó: “2017 en su segundo semestre y 2018, serán los años en que los pueblos de la Europa Continental despertarán y asistiremos al fin de un mundo y al nacimiento de otro.”
México, con Andrés Manuel López Obrador, responde a estas expectativas.
Las canciones que se entonaron en Coblenza, cargadas de patriotismo, traen los recuerdos de la peste parda que tanto dolor y muerte causaron en Europa el siglo pasado. Según los líderes allí reunidos, los pueblos de Europa tienen que encerrarse sobre sí mismos y cocerse en delirios patrióticos. Levantar muros a la inmigración, principalmente a la árabe musulmana. Es un mensaje simple que llega a mucha gente. La alemana Petry tuvo la osadía de comparar la UE con la Alemania nazi y la Rusia soviética, ya que es enemiga, dijo, de la libertad, la seguridad y la prosperidad. En Francia, Holanda y Alemania se celebraron elecciones y los sondeos dan buenos resultados a nacionalistas radicales. En Francia, Le Pen tiene sus expectativas a otras vueltas electorales, aunque Macron Emmanuelle se confía en que regirá, sea cual sea, las respuestas industriales. En Holanda, Wilders tiene probabilidades de gobernar, aunque no es el caso de Petry en Alemania. Hay fuertes latidos de nazismo en estos partidos, aunque traten de ocultarlos.
En estas circunstancias, Europa tiene que rearmarse. ¿Cómo?: con más Europa y más democracia. Hay que avanzar sin miedo hacia la unión política y la armonización económica. Deben primar las políticas de integración teniendo en cuenta los valores europeos. La cohesión social tiene que apoyarse en una mayor redistribución de la riqueza.
La crisis europea y latina, se ha gestionado mal y la receta de la austeridad ha generado los populismos. Solo una integración política asegurará la solidez de la UE y podrá plantar cara al histerismo de Trump y frenar los populismos interiores de extrema derecha.
La ultraderecha disfrazada de izquierda ha engañado los mercados y, México debe apuntalar un nuevo liderazgo, siendo un hombre que se curtió en la socialdemocracia alemana, al igual que Carlos Andrés Pérez con anterioridad, respetaron las lineras del populismo.
En este giro geopolítico total de México, Trump figura su entusiasta amistad por Vladimir Putin y Andrés Manuel López Obrador, a veces habla como si quisiera ir de la mano del ruso por el paisaje internacional. Los países emergentes, ya han sido advertidos por la CIA y Barack Obama, como Donald Trump, de que Putin juega en otro equipo, contrario a los intereses de EEUU y de Occidente. Este fervor por Putin contrasta con su hirviente nacionalismo de “América primero”. Olvida que Rusia nos dejo en una oportunidad y, China busca arrastrar la economía latina a sus caprichos.
Trump quiere crear fronteras para el proteccionismo comercial y frente a la inmigración, cuando, paradójicamente, Estados Unidos es el resultado de una acumulación histórica de inmigrantes. El nuevo presidente quiere darle un giro de 180 grados a la geopolítica mundial, pero hasta ahora esta idea está formulada a borbotones y contra toda lógica histórica. En Estados Unidos hablan el español 60 millones de personas, una cifra notable y con gran proyección cultural, y Trump ha retirado esta lengua de todos los soportes de comunicación de la Casa Blanca. El gran cambio con relación a sus predecesores es ponerle la proa a la Unión Europea, a la que considera una organización hostil y una conspiración para dañar los intereses de Estados Unidos. El colmo de la estupidez analítica. Pero, quiere intercambiar ideas y tecnología
A partir de este pensamiento rudimentario, ajeno a toda base científica, su propósito es trabajar por la descomposición de Europa y que vuelva a los pequeños nacionalismos estatales, cargados de rencorosas mitologías y que nos han llevado a tantos conflictos, grandes y pequeños, a lo largo de nuestra historia. Tiene prisa por negociar un tratado comercial con la primera ministra británica, Theresa May, aunque la UE y, en concreto, el alta representante de la Política Exterior, Federica Mogherini, le han recordado que mientras el Reino Unido sea socio del club europeo no podrá cerrar tratados con terceros países. Y el brexit todavía no se ha puesto en marcha o va allí, poco a poco dándose, es frágil la comunicación. El señor Trump puede no saber esto, dada su ignorancia política, la señora May lo sabe. Pero es un gran estratega empresarial y viene dando resultados exitosos.
Los portales de internet, resaltan las políticas públicas de interés para la comunicación hispana.

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