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Alicia Digón, escenificar la palabra.

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Fuente Literaria

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Me senté sobre aquella vieja mesa y un taburete envejecido, traído de Coro. En mis macundales sobresalía un libro sobre biografías, leía hasta horas de la tarde y veía pasar a la misma mujer con su bolsita negra. La monja caminaba en aquellas calles empedradas durante horas nocturna y poco iluminada. Más atrás se escuchaba el rebuznar de las mulas y el casquillo de los caballos que iban a su potrero. Un domingo muy temprano, la religiosa me increpo a ir a misa y limpiarme el espíritu de las siluetas nocturnas.

A veces, cuando estudiaba en el cuarto, casi me desmayaba de tanto brincar porque la monja me regalo un dulce que guardaba en su bolsa y me indico que no me quedara hasta horas altas nocturnas leyendo. Su rostro  parecía alegre y mantenía su tradición oral de contar cuentos y leyendas. Recorría el pueblo de punta a punta buscando sueños. He estado leyendo la biografía de Jobs, el dueño de Aplee.

La palabra germina y nos hace vivir desde la fecunda tierra para darnos una frase libertaria. He visto, la textualización de dos eternidades que conmociona al mundo entre la naturaleza y lo humano. Esto, nos hace pensar en el amor, las pasiones y los sueños, todo esto de una manera unida va edificando los hijos e hijas que vendrán en un futuro cercano. Mi abuela, preparaba un guiso muy sabroso con garbanzos, siendo alabada por los visitantes y nuestra familia, siempre me deleitaba acompañándola con truchas que mi papá traía de Mérida. A la vieja la escondieron en un ancianato de Mérida hasta morirse y salir como fantasma por las angostas vías de Tovar.

Tomaba a la gata y la llevaba al misal. Siempre existía un motivo para pagar una promesa y a l lejos se divisaban los burros bajando los cerros para dejar frente a la Iglesia a los amigos para escuchar la homilía. En plena calle se deja escuchar el traqueteo de los parranderos, para, dejar oír sus  canciones. La Iglesia La Coromoto y la del Seminario Kermaria constituían los sitios de nuestra adoración y respeto por las efigies que allí se mostraban.

La literatura, constituye una historia interesante para quienes le guste fregonear en ella. Es un ejercicio de interpretación, donde nos sentiremos liberados de parte de Dios para convertirnos en una relación con algo único. He vivido en La Fría, El Tigre, Guanare y Puerto Cabello. Me gusta leer biografías para documentarme la vida en familia y hacer notas que reflejen el sentido humano.

Es interesante leer a Alicia Digón. Su obra refleja una estructura interesante que mezcla al lector con el drama cotidiano, donde nuestra experiencia es un relato. Nos encontramos en una nueva etapa de la literatura sureña Llega al texto, conceptualizando un estilo riguroso que nos lleve a interpretar diversas perspectivas de una realidad, muy condicionada por la  intención y la situación, así va formando palabras que en su lenguaje busca la excelencia expresiva, dándole un carácter estético, colocando de esta manera estructuras verbales que le son común a los hablantes y lectores.

El viento pasa con su palabra, haciéndonos recordar nuestros juegos en la fantasía y pasión de esos vientos, antes de llegar invierno. Estas palabras cobran nombres para transformar las pasiones ocultas en recuerdos que obvian el presente.

En la lectura de su obra, nunca puede existir una intuición provisional. Constituye un ejercicio escritural que motiva una dirección interesante que rescribe la historia de un pueblo y su actividad cotidiana. El libro es como un oleaje del mar, donde la escritura y lectura se hacen  con una combinación que el escritor implanta y que siempre marcará esa dirección. Leer es una actividad diaria, como escribir. Nunca, podemos ser fanáticos de nuestro tiempo y las actividades no pueden sujetarnos hacia una senda no reflejada en lo cotidiano. Las letras es un absoluto que cumple su fase humanitaria

Estamos en el principio de una lectura, donde el contraste es perceptible hacia el maniqueo de experiencias.  Para la conocida crítica cultura argentina, Beatriz Sario, el enfoque cultural e histórico no implica la simple condena del pasado sino la comprensión del cambio, como parte fundamental de la sociedad. Lo que implica que toda sociedad debe estar ávida de conocimiento e información y de esta manera imponer un criterio de masificación y sensibilidad que requiere entender y transformar al mundo lector, algunas veces la literatura nos hace conservadores y nos alejamos de una visión subjetiva del autor hacia un accionar colectivo y una cultura más democrática.

Es una historia, algunos textos de A. Digón, están alimentados por la belleza y destreza lingüística del mundo interior de cada acto reflejado en la plumilla y que, nos lleva  a una fuerza primordial, sembrar en la sociedad un grano de pertenencia basada en una ética con construcciones alejadas de todo principio autoritario y religioso. En su obra, somos hombres y mujeres- género- cruzados por el tiempo con un derecho de deberes que nos hacen vivir al máximo la conciencia, convirtiéndonos en seres lúdicos, eróticos, artísticos, religiosos. Porque la poesía y narrativa nos lleva a homogenizar las tradiciones libertarias de cada sociedad.

Latinoamérica, en la voz de sus escritores deben encender la pantalla para rescatar la fuerza social y cultural de la lectura para que conviva con nosotros en términos de tolerancia, siendo una prioridad del Estado y las academias insertadas en su flujo histórico. Un buen grupo de mujeres con sus plumillas tienen la certeza de comprender la totalidad de algunas ideas ancestrales y al estar fundidas en la belleza de la palabra nos imponen una visión crítica de los fundamentos sureños, haciendo de la autoreflexividad y de la representación, un procedimiento para comprender la dimensión estética de la escritura, donde el autor intuye que su poema refleja en la lectura un hilo secreto de la oración a la divinidad existencial y pone en evidencia los territorios ocultos de la verdad, para que exista siempre un canal entre el sujeto del conocimiento y el receptor. Alicia, nos desplaza a experimentar la situación de pasaje entre los mundos que desmitifica la historia.

 

 

 

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